Me asuste cuando vi todas esas maletas al lado de la puerta y recordé cuando me dijiste “me voy”. Te veía ilusionado con el billete en la mano, fantaseando de lo que harías apenas llegaras. De que ibas a leer en el avión y no mirarías por la ventanilla. Pero antes de todo te aseguraste de despedirte de todo y además de Simón (su perro), que me acuerdo que dijiste” a vos va a ser al que más voy a echar de menos, amigo” Nunca había despedido a un amigo, y espero no volver a hacerlo. Creo que no se lo desearía a nadie. A lo largo de mi vida he dejado pedazos de mi corazón aquí y allí y ahora apenas me queda el suficiente para seguir viviendo. Supongo que ya veremos el mismo cielo estrellado cuando vaya, y esas lluvias, con rayos y truenos, que desde pequeña me han encantado. Además saldremos a andar en bicicleta para ver lo verde del paisaje al día siguiente. No me acuerdo de olvidarte.
Para ti ya no existen los inviernos. Te quiero!
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